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  • Vik Perez

OPINIÓN | Dr. Víctor Pérez: "El Experimento del Dr. Preobrazhensky y la realidad del Perú"

¿Cuánto poder tienen los instintos en un ser humano?



Movido por la ilustre misión personal de dar todo de sí para mejorar la salud de los habitantes de la época, el famoso medico ruso Filip Filipovich Preobrazhensky se anima a trasplantar una parte del cerebro humano en Sharik, un perro callejero al que adopta y salva de morir y al que por cierto le ha tomado un cariño especial.

Tanto así que el adorable y sumiso Sharik, paso de vivir en los basurales de las atéridas alcantarillas de los suburbios de Moscú a ser beneficiario vitalicio de las comodidades y lujos de los que gozaba el prestigioso científico.

Decidido a ensayar nuevos tratamientos para el rejuvenecimiento, a Preobrazhensky se le ocurrió una idea arriesgada, pensó que trasplantando partes sanas de órganos humanos en cuerpos enfermos podía inducir de manera natural su regeneración. Preobrazhensky no duerme y más bien transpira de emoción, su cuerpo siente el hormigueo, su idea lo acorrala hasta en sus sueños, un buen día decide pasar a la acción.

Preobrazhensky inserta la glándula pituitaria de un joven proletario fallecido cuyo cuerpo nadie reclama en el cerebro de su querido Sharik. La operación resulto un éxito, aunque con resultados inesperados.

Preobrazhensky junto a su asistente observan día a día como su protegido Sharik se transforma, se desprende poco a poco de su pelaje, sus ladridos se diluyen paulatinamente dando paso a los balbuceos de un niño que rápidamente aprende a hablar. Preobrazhensky es testigo de cómo poco a poco el diminuto cuerpo de Sharik toma forma humana, hasta el punto de convertirse en un ser humano.

Si pudieras ver al nuevo Sharik, digo al Sharik transformado después del experimento, no columpiarías de su condición humana.

Sharik no solo toma forma humana, luego enfrenta el reto de insertarse en la sociedad y Preobrazhensky esta allí para registrar cada detalle de su metamorfosis ¡Colosal fue su asombro al notar que más allá del cambio en su apariencia física, voz y gestos, algo no andaba bien! Sharik no se adapta a su nuevo hábitat.

Preobrazhensky intenta enseñarle buenos modales, pero Sharik se niega a aprender, se burla, aduce que es mucho mejor comportarse de manera “natural”, no se afeita, es descuidado y hasta intenta abusar sexualmente de una sirvienta.

Como can callejero, eran sus instintos a quienes obedecía, si tenía hambre le bastaba tomar lo que pudiese donde lo encontrase, fuese lo que fuese a la hora que fuese. El Sharik en forma humana, si tenía hambre y quería comer no podía más comportarse con un can, físicamente ya no lo era.

En su nueva condición había reglas básicas que debía respetar, educarse, conseguir un trabajo, superarse a base de esfuerzo diario y solo después hacer merecido uso de sus propios recursos para comprar sus alimentos. Una persona se educa cuando adquiere conocimientos, principios y valores; y es educado cuando los pone en disciplinada práctica.

Ciertamente, era un mundo para el que Sharik no estaba preparado, aunque fue forzado a conseguir un empleo, no era lo suyo, y fiel a sus instintos se dejó guiar por ellos hasta el final. Sharik, encontró imposible adaptarse, pero oh! cosa curiosa, si tuvo la capacidad de aprender muy rápidamente las mañas de sus amigos del barrio y usarlas para satisfacer sus “instintos” personales.

Descubrió por ejemplo que mintiendo podría obtener ciertos beneficios de la sociedad, incluso hasta la atención de una bella damisela a la que conquisto con engaños.

Sharik descubrió también que su forma humana, gozaba de derechos, que no tardó en hacer valer y respetar enérgicamente. Se dio cuenta que la ley le daba derecho de ocupar un espacio mínimo en la espaciosa casa de siete habitaciones de Preobrazhensky y no pensó dos veces en protestar para hacer cumplir “la ley”, al considerar que en su condición humana tenía derecho a tomar posesión de un espacio mayor.

Eso sí, cuando fue con razón reprendido y corregido por sus actos, se enfureció tanto que estuvo a punto de matar a su protector con revolver en mano.

Cosa curiosa, Sharik en su forma humana disfruta y exige sus derechos, pero ignora o no quiere hacerse cargo de sus responsabilidades como ciudadano, quizás porque este era el espacio hierático de sus instintos.

A Sharik, en su naturaleza pura, la de can, solo le importa Sharik, su apariencia humana es solo un antifaz de algo que no es. Algo no había funcionado bien en el experimento, el cambio había sido solo externo, los instintos de Sharik, su comportamiento, seguían siendo los de un can de la calle, solo que esta vez con forma humana. El doctor Preobrazhensky no tuvo más remedio que revertir el experimento, y así fue, retirados todos los trasplantes, Sharik volvió a tomar su forma original, la de un can de la calle y todo volvió a la normalidad.

Preobrazhensky había fracasado en el intento de rejuvenecer a Sharik, pero había triunfado sin quererlo al descubrir que una metamorfosis externa por más extraordinaria que parezca no equivale ni debe ser confundida con una verdadera transformación personal. Sharik nunca cambio su corazon de can.

Preobrazhensky es el personaje principal de “Corazón de Perro” una novela del escritor ruso Mijaíl Vulgavok, se escribió en 1925 pero solo pudo publicarse en 1987. Una obra maestra cuyo relato y similitud con la realidad peruana parece no tener fecha de caducidad..




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